Fue largo atravesar los apeninos, tanto que nos llevó casi medio día. Al llegar nuevamente a la carretera entramos en
Piacenza, preciosa ciudad medieval y artística bañada por el rio Po, llena de iglesias y castillos que visitar como el Palacio Gótico, la Iglesia de San Sisto, la de San Antonio, el Palacio Farnese, etc.. Nosotros hicimos un tour rápido por la ciudad viéndolos desde fuera sin llegar a entrar, dimos un bonito paseo por la ciudad.
Nos adentramos en el Monferrato, tierra de vino. Me encanta esta zona por sus preciosos paisajes con sus colinas llenas de viñas. Sus dos provincias más importantes son
Alessandria y
Asti, donde hacen el famoso
Moscato d'Asti (un vino espumante blanco dulce de uva moscatel) aunque el
Barbera d'Asti es también delicioso. En esta ocasión no paramos en ellas, pero tras este primer viaje hemos vuelto a la zona para verla con más dedicación y detenimiento.
Nos alojamos en un viñedo entre Asti y Alessandria, llamado
Agriturismo Colonna, situado en
Vignale Monferrato, un precioso pueblo medieval que se dedica al cultivo de las viñas sobretodo las variedades
Barbera y
Grignolino.
Pasamos una estupenda noche con su dueña y los demás huéspedes, cada uno de un país diferente. La cena fue como siempre en Italia, espectacular. Nos dieron un menú degustación de diferentes platos típicos de la zona, como la ensaladilla rusa (es difícil de creer pero en el piemonte es muy típico que te traigan de entrante ensaladilla) y los auténticos
agnolotti (es una pasta rellena parecida al ravioli propia de la región del piemonte). De beber un delicioso tinto de la variedad grignolino, de producción propia.